sábado, 17 de marzo de 2012

¿CONSENSO ANTIFASCISTA O SIMPLE COARTADA?

Foto: Aleksandr Rodchenko

«De este modo, la resistencia contra el nazismo se convirtió a partir de 1945 en una de las principales bases del pacto fundacional de los sistemas políticos y sociales de varios países europeos. El consenso antifascista sirvió de piedra sobre la que se elevaron los modelos de Estado de Bienestar pero también del socialismo de Estado. [...]

[En Francia] La mitología de la autoliberación, de la masiva participación de los franceses en la lucha contra el invasor, continuaría casi invariable hasta el 1968. La importante diferencia entre la realidad y el deseo se cubría con patriotismo y palabras conmovedoras. [...] No es por ello banal el hecho de que cuando De Gaulle volvió al poder en 1958 —el principio de la V República — comenzara una campaña de construcción de monumentos a la resistencia, de creación de lugares de memoria y de general revalorización de la tradición resistencial. [...]

Foto: Aleksandr Rodchenko
 [En Alemania] Pese a ello, sólo a partir de la reunificación alemana de 1990 comenzó la obsesión por la resistencia. Ésta acabaría llevando a una especie de carrera para demostrar que la acusación de Daniel Goldhagen de participación general de los alemanes en la persecución de los judíos, quedaba puesta en entredicho a causa de las dimensiones —inesperadas— de la resistencia. A cambio, y muy pronto, la resistencia de sus compatriotas forzados —o no— a vivir en el Este, bajo el gobierno del Partido Socialista Unificado —la «zona de ocupación soviética»— se convirtió pronto en parte del discurso histórico de la RFA. El hecho de que el 17 de junio —el día del levanta contra el SED en 1953— se convirtiera de inmediato en «Día de la Unidad Alemana» y fuera festejado con pompa durante años, nos muestra cómo la resistencia anticomunista estaba —en las condiciones de la Guerra Fría— legitimada. Las persistencias del nacionalismo en el discurso político anticomunista eran además evidentes.

Por el contrario, la República Democrática Alemana, la Alemania comunista, construyó su identidad legitimándola explícitamente a partir de la resistencia. [...]

[Por su parte] el Estado soviético que sobrevivió triunfante a la barbarie nazi construyó su nueva identidad y su nueva legitimidad a partir de la traumática guerra de liberación nacional, la «guerra patriótica».

José M. Faraldo, La Europa clandestina. Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938-1948 (fragmentos)

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