miércoles, 27 de abril de 2016

VIVIR COMO UN BURGUÉS


«A través del dinero [el burgués] es el más odiado: el dinero aglutina contra él los prejuicios de los aristócratas, los celos de los pobres y el desprecio de los intelectuales; el pasado y el presente,  lo expulsan del porvenir. Lo que le da su poder sobre la sociedad explica también su debilidad sobre el imaginario colectivo. Un rey es infinitamente más grande que su simple persona, un aristócrata obtiene su prestigio de un pasado más lejano que él, un socialista predica la lucha por un mundo que él ya no verá. Pero en cambio el rico no es más que eso: rico y nada más. […]

Clase sin categoría, sin tradición fija, sin contornos establecidos, no tiene más que un frágil derecho al dominio: la riqueza. Título frágil, ya que puede pertenecer a todos: el que es rico habría podido no serlo. Y el que no lo es, habría podido serlo.»


Fragmentos del ensayo de François Furet, El pasado de una ilusión. 
Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX (1995)

domingo, 6 de marzo de 2016

LA RIQUEZA DE LA LIBERTAD (2016)


Ser libre para poder ser suficientemente rico. Ser rico para poder ser plenamente libre. He aquí, en síntesis, las líneas maestras que orientan el desarrollo argumental del presente ensayo. Dos ideas que, desde la perspectiva aquí expuesta, están necesariamente unidas. 

En el orden político e ideológico, algunos de los efectos más llamativos de la primera gran crisis económica en la era de la Globalización de principios del siglo XXI, han sido 1) el resurgir rampante de la oposición dialéctica «rico/pobre», a modo de particular remedo de la antigua teoría y práctica de la «lucha de clases», y 2) la virulenta reactivación de los ataques al «libre mercado» en el seno de las mismas democracias (nominalmente) liberales. 

Ser rico y libre no tiene nada de malo, sino todo lo contrario. Porque riqueza y libertad constituyen valores principales de orden económico, político y moral. 

Disponible en Amazon. es y Amazon.com



jueves, 21 de enero de 2016

LO MODERNO TRAS LO ANTIGUO


Curiosamente –aunque no casualmente–, es tal el poder de atracción, asimilación y absorción de lo moderno entre la gente que ha llegado a convertirse en una actitud común el calificar como «moderno» todo aquello que desea elogiarse respecto a una idea, una característica o un comportamiento pasados. De este modo, a no pocos analistas e intérpretes de la actualidad se les antoja afirmar, con neta arrogancia, que un escritor, un artista o un pensador antiguos exhiben una actitud muy «moderna» en el momento en que se advierte en sus trabajos algún rasgo que es juzgado correcto y positivo en el presente, esto es, desde la perspectiva del presente. Lo moderno vendría a representar así el valor y lo antiguo lo pasado.

Semejantes modos delatan, como mínimo, una sospechosa tendencia a la anacronía, cuando no al ávido determinismo, como dando a entender que si un autor clásico se expresa, por ejemplo, en primera persona o emplea la elipsis a modo de formas estilísticas, resulta ser entonces «muy moderno», en la medida en que con ello se anticipa a lo que un periodo posterior será tomado como elemento cultural característico y hasta ejemplar.

En realidad, ocurre justamente lo contrario: aquello juzgado como «moderno» es muchas veces actual y efectivo porque ya los antiguos fueron capaces de vislumbrarlo, poseerlo y mostrarlo en su momento.



Lo justo y razonable sería afirmar, en consecuencia, que a veces los modernos resultan «muy antiguos», al menos cuando recurren a usos y modos empleados antaño de manera provechosa, siendo tan válidos y fructíferos hoy como ayer. No otro sentido posee el concepto «clásico», éste sí tolerado por modernos y postmodernos, aun con inocultable reserva y prevención.

Fragmento del artículo Una ética clásica y muy siglo XXI (1) publicado en la revista El Catoblepas

sábado, 28 de noviembre de 2015

ENTREVISTA 'DOS VECES BUENO' EN REVISTA 'WADI-AS'

Reproduzco a continuación la entrevista realiza por Encarni Pérez al autor del libro Dos veces bueno. Breviario de aforismos y apuntamientos (Evohé, 2015) en el número del 28 de noviembre al 4 de diciembre de la revista WADI-AS.



Descargar imagen aquí.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CENA CON ADAM SMITH Y ACCIÓN DE GRACIAS


Acerca de a quién dar gracias por la acción de cenar todos los días del año.


«el hombre reclama en la mayor parte de las circunstancias la ayuda de sus semejantes y en vano puede esperarla sólo de su benevolencia. La conseguirá con mayor seguridad interesando en su favor el egoísmo de los otros y haciéndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide. Quien propone a otro un trato le está haciendo una de esas proposiciones. Dame lo que necesito y tendrás lo que deseas, es el sentido de cualquier clase de oferta, y así obtenemos de los demás la mayor parte de los servicios que necesitamos.

»No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas. Sólo el mendigo depende principalmente de la benevolencia de sus conciudadanos; pero no en absoluto.

»Es cierto que la caridad de gentes bien dispuestas le suministra la subsistencia completa; pero, aunque esta condición altruista le procure todo lo necesario, la caridad no satisface sus deseos en la medida en que la necesidad se presenta: la mayor parte de sus necesidades eventuales se remedian de la misma manera que las de otras personas, por trato, cambio o compra.

»Con el dinero que recibe compra comida, cambia la ropa vieja que se le da por otros vestidos viejos también, pero que le vienen mejor, o los entrega a cambio de albergue, alimentos o moneda, cuando así lo necesita. De la misma manera que recibimos la mayor parte de los servicios mutuos que necesitamos, por convenio, trueque o compra, es esa misma inclinación a la permuta la causa originaria de la división del trabajo.»

Adam Smith, La riqueza de las naciones



domingo, 22 de noviembre de 2015

SOLO NIETZSCHE


— ¡elegid la soledad buena, la soledad libre, traviesa y ligera, la cual os otorga también derecho a continuar buenos en algún sentido!

Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal



«La soledad de uno es la huida propia del enfermo; la soledad de otro, la huida de los enfermos.

 ¡Que me oigan crujir y sollozar, a causa del frío del invierno, todos esos pobres y bizcos bribones que me rodean! Con tales suspiros y crujidos huyo incluso de sus cuartos caldeados.

  Que me compadezcan y sollocen conmigo a causa de mis sabañones: «¡En el hielo del conocimiento él nos helará incluso a nosotros!» así se lamentan.

  Entretanto yo corro con pies calientes de un lado para otro en mi monte de los olivos: en el rincón soleado de mi monte de los olivos yo canto y me burlo de toda compasión.»


 Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra