sábado, 9 de octubre de 2021

COVIDIANOS ESCUDOS «TRANSHUMANOS»


Publicada la sexta actualización, revisada y aumentada, de El virus enmascarado (2021), que incluye el APÉNDICE VII:

COVIDIANOS ESCUDOS «TRANSHUMANOS»


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Reproducimos aquí un breve fragmento del mismo.

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¿Recordamos qué significa «totalitarismo pandémico»? El paulatino control total de las sociedades por parte del Poder establecido —y adyacentes (minipoderes o «micropoderes»)— mediante un programado plan a nivel mundial, enmascarado como «pandemia», a fin de instaurar un «Nuevo Orden Mundial». Sigamos.

Guerra tenemos, ciertamente. Una «nueva guerra» en un escenario radicalmente conmocionado y trastornado, donde se ha perdido el sentido y alterada la significación de las palabras y las cosas. De modo que no procede analizar el «escenario bélico» (ni el no bélico) según el prisma y la perspectiva del pasado o el lugar común, sea por inercia, comodidad, ignorancia o afán de engaño. Cabe afirmar que padecemos, en rigor, una «guerra civil mundial», sin estar los bandos contendientes claramente definidos ni establecidos de modo inalterable, sino cambiante, según las circunstancias y el avance de la contienda. Lo verdaderamente novedoso del presente caso no está en ver enfrentados Gobierno y ciudadanos. Porque no lo están, en está ocasión, necesariamente, ni en conjunto ni como rasgo principal del mismo. He aquí lo verdaderamente extraordinario del asunto que nos preocupa, y lo que primeramente llama a confusión, que es propósito principal en el proyecto en marcha de desestructuración y deconstrucción global. Lo segundo, consiste en negar la verdad de los hechos por increíble (a saber, aquello que no puede creerse: «no, no, eso no puede ser. Y, además, es imposible…»).

Lo insólito de la «Operación Covid» es que, desde los preliminares de la gran embestida llevada a cabo en marzo de 2020, son ciudadanos particulares (gente corriente) e instituciones sociales (familias, vecindario, escuelas, asociaciones ciudadanas y profesionales, empresas privadas y públicas, medios de comunicación, comercios, oficinas, trabajadores autónomos: gestores en distintos niveles) los que conforman la primera línea en el frente, a efectos de ganar batallas y hacer avanzar la «nueva guerra». Éstos están actuando, conscientemente o no, como los escudos transhumanos del covidismo que aseguran y facilitan la progresión del totalitarismo pandémico.

 


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jueves, 2 de septiembre de 2021

5ª ACTUALIZACIÓN DE 'EL VIRUS ENMASCARADO' (2021)


APÉNDICE VI

 COVIDISMO: LA EXCEPCIÓN ES LA NORMA (fragmento)

La anormalidad generalizada, la corrupción total, facilita la materialización de la Gran Tragedia de nuestros días: estaban las sociedades tan dañadas que ha bastado el menor roce o contacto para quebrarlas completamente. Hoy en día, valores como la sinceridad, la lealtad, la amistad, el amor, la confianza, han sido puestos en cuarentena. Los individuos honestos —los malvados y cínicos, no— se sorprenden gratamente, en su vida cotidiana, cuando experimentan una relación social, con personas conocidas o extrañas, no infectada de trampa, doblez y malevolencia. Son los sobrevivientes, los resistentes, los inmunizados. Porque constituyen una excepción.

Ciertamente, no venimos de un pasado donde lo virtuoso adoptaba el rango de norma, pero todavía dejaba un margen de expectativa (no digo de «esperanza»), de impresión de no ser y estar permanentemente vigilado, manipulado, maltratado, manejado, estafado, engañado, en el trato social; repito, a cualquier nivel del mismo. De aquellos barros estos lodos.

Una sociedad corrompida en su integridad es una sociedad que dribla la inmunidad para actuar con la sensación de impunidad. Una sociedad que ha cedido al chantaje, a la perversidad, al cinismo, no hace el mal (incumplir leyes, contratos, promesas, preceptos, convenios y convenciones sociales de larga trayectoria civilizatoria) porque desconozca el mal, sino porque está convencido de que no va a ser castigado ni reprendido por quienes le incitan a dicha pauta de conducta. Pues, los gobernantes, mandatarios y poderosos son los primeros en saltarse la norma. Las instituciones, entidades, empresas, profesionales, autónomos, que componen la comunidad de gestores, son los siguientes en secundarles, y así sucesivamente.

He aquí la norma. La excepción es encontrar ciudadanos honestos y en quienes confiar. Mas, ¿cómo identificarles cuando a gran número de ellos les han robado el cuerpo y el alma, transfigurados tras una mascarilla, en la «distancia social», en una comunidad de intocables en la que el contacto interpersonal (imposible denominarlo «humano»; más bien, «impersonal») se lleva a cabo habitualmente de modo distante, enmascarado, virtual, telefónico (si se atiende la llamada, y no por un robot), tras un cristal o pantalla plastificada, en estado de continua tensión, miedo, desconfianza, suspicacia, recelo?



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domingo, 25 de julio de 2021

4ª ACTUALIZACIÓN DE 'EL VIRUS ENMASCARADO' (2021)

     El negocio de las vacunaciones masivas es de naturaleza principalmente política; muy en particular, este que nos preocupa aquí y ahora. Son Gobiernos e instituciones internacionales los que realizan los encargos de producción de dosis (además, con una urgencia tan sospechosa como temeraria) a las farmacéuticas; estos son sus grandes clientes, no los ciudadanos. Lo mismo ocurre con la industria que produce material bélico, esa industria que tanto factura un automóvil como un carro de combate, a tanto la pieza, que los Estados pagan alegremente con el dinero de los contribuyentes.

La mayor parte de las farmacéuticas se han sumado a la carrera en pos de la vacuna milagrosa, tanto las especializadas en inmunización e inoculación, como las que han realizado cursillos de dos tardes para no quedarse atrás, si bien no todas, aún. La estadounidense Merck & Co, siendo de las más pujantes y con larga experiencia en la materia, anunció a principios del año 2021 que abandonaba la experimentación con «vacunas anti-covid»,  a la vista de que los resultados obtenidos en inmunidad no habían sido los esperados, centrando, en consecuencia, sus investigaciones en vías alternativas a la vacuna a fin de contener los efectos del virus coronado.

Pues bien, siendo lo que son, empresas (privadas), y no organismos filantrópicos, todas las farmacéuticas funcionan y se mantienen por el afán de lucro, el reparto de beneficios y la creación de riqueza. ¿Qué diferencia, entonces, a unas empresas de otras? Su nivel de profesionalidad, su escala de oportunismo, su límite de honestidad e integridad, su grado de dependencia y sumisión a los Gobiernos y a las agendas genocidas; su bakuninismo

Condénese, si así se quiere, al bandido, pero no por razón de en qué bando se esté, sino por el delito realmente cometido, que en este asunto es el de la corrupción y la vileza de corporaciones industriales que, con la facturación de «vacunas» a la carta y a granel, según demanda de Gobiernos, instituciones y poderosos maniobreros, se desvían de su labor y misión propias (servir al cliente y no intoxicarle, actuar dentro de las reglas del libre mercado), denigrándolas, por preferir, a cambio, servir a los Gobiernos. Repruébese, si así se desea, a las empresas, los laboratorios y consorcios farmacéuticos relacionados con la operación «vacuna anti-covid», mas no por el afán de lucro en sí mismo, sino por hacerlo de manera impropia, desvirtuada, adulterada, viciada, oportunista y pisoteando todos las normas de la integridad profesional y moral, y acaso también jurídica.




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sábado, 19 de junio de 2021

3ª ACTUALIZACIÓN DE 'EL VIRUS ENMASCARADO' (2021)

 


Publicada la 3ª actualización, corregida y aumentada, del ensayo El virus enmascarado. Totalitarismo pandémico en la era de la globalización (2021), que incluye un nuevo texto, del cual reproduzco aquí un fragmento:

APÉNDICE IV. 

LIBERTAD REBAJADA: SECCIÓN «OPORTUNIDADES»

Sí, el pueblo unido está convencido: desea un mundo más sostenible, más igualitario, más solidario y empático, multicolorista y multiculturalista, «transhumano», «implementado» y eso. Quiere «disrupción», pero no tiene muy claro eso de la revolución. Tampoco comprende con exactitud el significado de la voz «resiliencia», algo así, tal vez, como resistencia, pero sin violencia. Porque, eso sí, por encima de todo, el pueblo anhela la paz y no da su consentimiento a más guerras.  

Las cantinelas (habitualmente, acompañadas con flameantes velas) Imagine y Give peace a chance (Démosle una oportunidad a la paz), popularizadas por el dúo Lennon y Ono, han adoptado la categoría de himnos que alegran el vivir y el sin vivir de los terrícolas, para quienes lo uno y lo otro han llegado a confundirse. El asunto que nos concierne, entonces, trata sobre oportunidad. Se llame «paz», «sostenibilidad», «salud pública» o lo que sea menester, pero, necesariamente, de juglaría. «Juglar» suena a «jugar», y el parangón no es en vano. «Juglar» proviene de la voz latina iocularis, término asociado a entretenimiento, diversión, chanza, a juego, a un hacer jocoso. Aunque la gente adopte a menudo un aire ceñudo y adusto, está para bromas, más dispuesto a enfilar el principio del placer que el principio de realidad. Y, ante todo, a cuidar las apariencias.

Las penas con pan y circo son menos. ¿Cómo disfrazar, entonces, el Gran Plan de invasión de cuerpos y almas a fin de que no parezca una guerra? He aquí la cuestión del ser o no ser de nuestro presente existir, de nuestro futuro vivir y convivir. La respuesta general no puede sorprender al individuo avisado, prevenido y preparado: el Gran Plan debe ser enmascarado e inyectarle esperanza para que parezca menos plan y más pan para mañana.


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domingo, 16 de mayo de 2021

LA TRAICIÓN DE LOS 'GESTORES DEL SABER'

 

Publicada la 2ª actualización del ensayo El virus enmascarado. Totalitarismo pandémico en la era de la globalización (2021). Corregida y aumentada, incluye un tercer Apéndice, titulado «La traición de los gestores del saber». Reproduzco aquí algunos fragmentos de dicho texto:


¿Cuál está siendo el papel desarrollado por los «gestores del saber» en la gestión intelectual del Totalitarismo Pandémico? Designo con dicha expresión a quienes antes eran conocidos por el nombre de «filósofos», «pensadores», «científicos», «intelectuales», de personas entendidas y juiciosas, críticas e independientes, y que en el presente, ya no representan conjuntos específicos ni categorías significativas, sea por cese de actividad, jubilación o cierre generacional sin relevo, sea por traición, esto es, por sacudirse responsabilidades, sea por desviarse de su destino y dejar de escuchar la voz de la vocación. Si acaso, hallamos casos particulares, aislados, de herederos de la tradición sapiencial: son los francotiradores de ideas, resistentes de la verdad y la decencia, pensadores alejados de las corporaciones (dobladas, doblegadas) que les han suplantado, para constituir una especie distinta, aunque el significante ande suelto sin significado, como pollo sin cabeza, y siga nombrándose del mismo modo a quienes no son tales.

Es por esta razón que no sorprenda (mucho) la práctica ausencia de libros y artículos periodísticos publicados ni de intervenciones públicas por parte de «gestores del saber» analizando críticamente la Gran Crisis. Ocurrió algo similar con las crisis que la precedieron, y de alguna manera, le allanaron el camino […]

No observo notorias diferencias, en cuanto a actitud y pautas de comportamiento excepto en este aspecto: mientras la masa es manipulada, los gestores del saber en la posmodernidad se dejan manipular. Caracterizados, antes de su desaparición o mutación, por su compromiso con la verdad y el conocimiento, ahora saben, pero no contestan las llamadas... Dejadas atrás la convicción y la responsabilidad, sólo les queda la profesión (y la nómina) y el interés inmediato (inversión en corto y a la baja). Porque quienes ahora saben son los dobles, las sombras, del original: son los sustitutos, los usurpadores, los «propagandistas», los «expertos». He aquí quienes gestionan el saber y el no saber de la Crisis en nuestros días. […]

En 1927, Julien Benda publicaba el ensayo La trahison des clercs (La traición de los intelectuales). No es este el único libro que trate la cuestión, mas sí cabe reconocerlo como un clásico, un texto notable, básico, de referencia; de actualidad, pues no otra cosa es un clásico. A continuación, veremos si es posible, y aun conveniente, ponerlo al día, casi un siglo después de su primera edición (el manuscrito está así fechado: 1924-1927), a partir de sus meditaciones sobre la querella entre lo universal y lo temporal. […]

Desde hace más de dos mil años, los clercs han formado un movimiento en oposición formal al realismo de las multitudes. Ocurre que a finales del siglo XIX se produjo un cambio capital: los intelectuales se han dedicado desde entonces a hacer el juego a las pasiones políticas. […]

Aquí se sitúa el epicentro de la traición de los clercs que denuncia Benda: cuando su función y destino consisten en contrariar el despotismo realista de los pueblos, han empleado todo su poder y energía en excitarlo, poniéndose al servicio de la voluntad popular en lugar de defender la causa de la verdad, el valor y las ideas, lo intemporal.