domingo, 14 de diciembre de 2025

LA CURIOSIDAD Y EL GATO

  

How much do you believe about the cat people?

Línea de guion de la película Cat People (1942. Val Lewton/Jacques Tourneur)

 

Las distintas lenguas en el hombre han recogido en su haber múltiples formas de saber, tanto del teórico como del práctico. En éste destacan los dichos, los proverbios, los adagios y demás expresiones de lo que suele caracterizarse como «sabiduría popular». Me interesa, para el objeto del presente texto, reparar en uno de ellos en particular: «La curiosidad mató al gato», según recoge el refranero en español.

Dícese del gato que es animal curioso de observar…, que, en su naturaleza depredadora, no deja espacio ni hueco sin escudriñar. Todo llama su atención, y no se corta un pelo (tiene de sobra, dejándolos de muestra aquí y allá) a la hora de meterse donde no lo llaman; no confundir la hora del lobo con la hora del gato. Este afán escrutador es susceptible de provocarle más de un susto, cuando se adentra en terreno peligroso, jugándose incluso la vida, sea con mil peleas fratricidas, callejeras o campestres, sea al ser descubierto por quien no desea su compañía o es supersticioso de primera fila, más aún si el felino se cubre con pelaje negro. Acaso por ese motivo riesgoso, se dice también del gato que tiene muchas vidas, dada su facilidad para perderlas. Observo en esta conducta circunstancias y enseñanzas que van más allá de la ciencia etológica, interesando y mucho a la filosofía moral.

Ocurre que los refranes suelen contener en sus palabras enseñanzas prácticas, cuando no moralejas. En este caso juzgo que la reflexión penetra directamente en la consideración sobre la naturaleza y el sentido del saber humano. El hombre, como el gato, es animal curioso, el cual tiene una tendencia natural a saber; no por casualidad ha sido definido como homo sapiens. El hombre sabe cosas porque necesita saber (de ahí la técnica), pero también porque desea saber (de ahí la ciencia y la filosofía), saber por saber, pues el desconocimiento de lo que acontece le provoca angustia y zozobra (he aquí el sentido y significado de la thauma). Sucede, con todo, que el saber precisa de una razón suficiente para activarse y unos límites donde frenarse. De lo contrario, corre el riesgo de sumar a la angustia y la zozobra la ansiedad y el desasosiego.

No todo lo que es posible conocerse es dado conocerlo. La extremosidad de la curiosidad y la indagación no provechosa se traducen en fisgoneo, merodeo, indiscreción, entrometimiento, impertinencia, intromisión, inquisición, fiscalización, empacho informativo y, ay, tantas cosas más que van creciendo, cada día que pasa, en la denominada «sociedad de la información» o «sociedad espectáculo» en la que vivimos descaradamente. Esa clase de sociedad querida por la llamada «élite», tanto o menos que por la masa, pasa por ser transparente (la glasnost escotada y descocada), y luego pasa lo que pasa: ha acabado en el espacio transhumano dominado por el GranHermano y la Inteligencia Artificial.

La ciencia y la técnica contienen por definición un poder expansivo ilimitado. Una vez ha dado un paso al frente y lo ha afianzado, no hay vuelta atrás. Las novedades que produce o provoca llegan para quedarse: de ahí su gloria y esplendor, pero también su miseria y peligro. Con el auge de las «nuevas tecnologías», no hay pregunta sin respuesta; es más, incitan a los tele-individuos a no morderse la lengua ni a mirar hacia otro lado. 


 Pregunte, pregunte, usted lo que quiera saber: el 

oráculo robótico-posmoderno saciará su hambre de

 saber y de curiosear


Hoy, es posible entretenerse y husmear sin ningún tipo de complejo ni apuro, pues la privacidad, la intimidad y la propiedad privada son cosas del pasado. El tele-individuo cree haberse convertido en un sabelotodo, pasando a la historia como el hombre que sabía demasiado. El sujeto curioso se hace la ilusión de tener todo bajo control, con sólo darle a una tecla del ordenador o pulsar con el dedo la pantalla del teléfono móvil, cuando, en realidad, él no es más que sujeto sujetado, controlado hasta el milímetro de su ser y estar.

La curiosidad mató al gato por rastrear y hurgar sin contención, por instinto, impulsado por una fuerza animal a tomar posesión del territorio, donde no existe ningún cartel de «Prohibido el paso» ni paseos o pasajes restringidos. Tampoco sabe leer. Mas, algo similar le sucede al hombre curioso, atragantado por una copiosa sopa de letras que devora sin dejar de mirar la pantalla, la ventana indiscreta de la nueva realidad deconstruida. He aquí la nueva naturaleza de la cat people, carne de neurosis, ansiedad y ignota desinhibición.

El «ogro filantrópico», del que habló Octavio Paz a finales de los años setenta del siglo XX, adquiere hoy otra perceptible apariencia: la del gigante Polifemo, cíclope de enciclopedia con un poderoso ojo escrutador, que todo lo ve. Polifemo: ogro feroz que apacienta ovejas y devora hombres; lo mismo hace el ogro filantrópico, si bien éste adula a la masa y la engaña con mil encantamientos, de los que no es consciente.

En la mitología griega, Ulises y sus hombres forman un grupo de resistencia al ogro voraz. Más que curioso o iluso, Odiseo es astuto, tiene genio benigno, es estratega y capaz de resolver problemas mediante el buen uso de la inteligencia. Entonces, había héroes, como Odiseo o David que venció a Goliat. Eran tipos valerosos y decididos, capaces de cegar el ojo del Gran Hermano, anular su poder y dejar la pantalla en blanco. Pero, ay, hoy ya no quedan héroes…


viernes, 22 de noviembre de 2024

A VUELA PLUMA. BLOC DE VIAJES (2024)

Bienvenidos a este libro/bloc sobre rutas/notas de un viajero vocacional que no conoce tanto mundo como quisiera, pero que ha aprovechado las oportunidades habidas para ensanchar su vida. No otra razón principal, sino ésta —ensanchar la vida—, es la que me ha movido a hacer las maletas, coger el sombrero y ponerme en marcha.

Así pues, no entiendo el viaje como una forma de alargar la vida, sino de ensancharla. La diferencia entre ambas categorías no la considero baladí. Ya nuestra vida, la de cada cual, supone un transitar con destino a una estación término. Viajar por el mundo, entonces, no significa para mí prolongar la vida, pretendiendo así que dure más ni lo entiendo como una suerte de suero de inmortalidad o un elixir de eternidad. Las jornadas del viajero las vislumbro como magníficas ocasiones de expansión. Así entiendo el viaje, así lo emprendo y aquí lo cuento… «A vuela pluma».


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sábado, 2 de diciembre de 2023

FELIZ NOVEDAD 2023: 'PUNTOS SUSPENSIVOS Y OTROS APUNTES'

Tercer libro de una no planeada ni explícita serie que en forma de miscelánea recoge aforismos, anotaciones, apuntamientos, breves reflexiones, algunos relatos, cuentos escogidos y otras liberalidades del autor. Los anteriores títulos son: 'Dos veces bueno. Breviario de aforismos y apuntamientos’ (2014) y ‘Aforo ilimitado Asientos libres y otras liberalidades’ (2017)

Algunas constantes en la escritura —especialmente, en estos textos de aliento literario, de entretenimiento, humor y recreo— son los juegos de palabras y el uso (que procura no ser abuso) de los puntos suspensivos, de los cuales se ha dicho que «denotan que se calla algo intencionalmente.» Cierto, más, asimismo, y a buen entendedor, es en estos espacios expansivos en los que uno se sincera y se abre al lector con agudeza e ironía. 

Se trata, pues, en este libro de puntos, pero, sobre todo, de palabras, del sano y correcto empleo del lenguaje. He aquí, en fin, una reunión amigable y cómplice de discursos interrumpidos, con un final abierto…

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