En el año 2012, publiqué cuatro libros; no he podido ni intentado superar ese récord… Pero, no es el número lo verdaderamente relevante ni lo que
viene aquí a cuento, sino otra circunstancia: dos de ellos fueron editados en
papel y otros dos, en autoedición digital. Este hecho sí lo juzgo relevante
porque supuso un momento de no retorno, una transición en mi oficio de escritor.
A partir de esa fecha, el resto de mis ensayos, los he publicado sólo por medio
de la autoedición digital en la plataforma de Amazon (Kindle Direct Publishing), según consta en mi perfil de su página web. No he cambiado de hábito ni de editor… Algunas de
las razones de dicho cambio, es decir, de circunscribirme a la autoedición digital, los expliqué en su día, a quien pueda interesar en
este mismo blog.
Obsérvese que en el anterior (y primer) párrafo
constan tres enlaces. Y he aquí el principal propósito de esta entrada, a saber:
considerar el hecho de las muchas posibilidades que supone la autoedición digital, y
que interesa tanto al modo de escribir un libro cuanto de leerlo. Un aviso a
navegantes en la Red de redes. Después de más de una década de ensayar este nuevo
modelo de edición y tras dos decenas de libros publicados en formato ebooks, es momento (acaso algo tardío) de
bautizarlo con un nombre: «Linker-Text»
o «Texto enlazado». Tampoco estoy inventando nada...
Soy consciente de que no abordo un asunto que
interese a todo el mundo, ni siquiera a todos los aficionados a la lectura. Según datos oficiales, en España, el libro en papel constituye el formato
principal y el preferido por la mayoría de los lectores. Más del 58% opta por
el «formato físico», mientras que cerca del 32% opta por el formato digital
(que, todo sea dicho, no deja de ser algo no ajeno a las leyes de la física), cifra que,
añade el informe, ha crecido de manera sostenida en los últimos años. No
obstante, tampoco es este asunto de proporciones y ni tantos por ciento lo que mueve
mi disertación ni tampoco el valorar los usos y costumbres, en cuanto a modo de
lectura, de cada cual.
Sea como fuere, dado que el amable lector está leyendo
en este sitio (blog digital), a él me
dirijo para compartir unas consideraciones.
A diferencia de un libro de carácter académico o de investigación o de un tratado, en el ensayo es fundamental que la escritura transcurra del modo más fluido posible, constituyendo las notas al pie de página —por poner un primer ejemplo— algo innecesario, cuando no molesto, tropezones que interrumpen el curso de la lectura, o meros florilegios del autor. Para aportar información adicional al lector, para ampliarla o para dar fe y justificar determinado dato o excurso, el medio digital permite el recurso de los enlaces (links), o sea, hipervínculos que llevan al lector a páginas web u otros espacios de lectura, en caso de que le interese o cuando le interese; también puede ser útil servirse de textos enmarcados, que conceden autonomía a textos secundarios en el texto principal.
En el ensayo, también en la poesía, lo bueno si
breve, dos veces bueno, según sentenció Baltasar Gracián. En mi
experiencia como ensayista, entiendo que las divagaciones y las digresiones no
sólo no son inconvenientes sino materia necesaria en este género, que se balancea entre lo científico y
lo literario. Lo son, sin embargo, las repeticiones o las digresiones
farragosas, las mil explicaciones que delatan el afán de erudición y de adornarse, la pompa por encima de la
circunstancia.
En un ensayo, resulta más pertinente y ágil el indicar mediante
un enlace el camino de lugares o sitios
en los que, según mi criterio y juicio, pueda hallar el lector cumplido detalle
o más información sobre la cuestión tratada. A veces, vuelvo o aludo a temas que he
examinado en otro momento y lugar: ¿para qué repetirme o autocitarme empleando el
cómodo medio de cortar y pegar, que aumentaría, eso sí, el número de páginas de
un libro, mas no lo mejorarían?
Que autor y lector se centren y concentren en lo
esencial, echando el lazo a lo circunstancial: he aquí lo que podría denominarse
«escritura tentacular» en un Linker-Text.
Confío en que lo disfrute.
***
Ernst Lubitsch. Un toque de gracia (2026)
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