martes, 30 de agosto de 2011

'LA ECONOMÍA EXPLICADA A ZAPATERO Y A SUS SUCESORES. EN DOS TARDES' de PEDRO SCHWARTZ



Pedro Schwartz, La economía explicada a Zapatero y a sus sucesores. En dos tardes, Espasa, Madrid, 2011

En el verano de 2007, excepto aquellos directamente relacionados con el mundo económico y financiero, pocos españoles vivían pendientes de la economía, entendida como ciencia, pero también como realidad social. Podían contarse quienes sabían distinguir, con claridad y precisión, entre microeconomía y macroeconomía. Descontando a los inversores en Bolsa, un número muy escaso estaba pendiente de la evolución bursátil diaria. Entraba en un club selecto de expertos aquel que era capaz de nombrar a las agencias de rating, sin confundirlas con otras agencias de calificación. Hoy, en cambio, estos asuntos son noticia de portada en los periódicos, junto a las emisiones semanales de deuda pública de los Gobiernos. A casi todos suena ya qué es la prima de riesgo en bonos y obligaciones del Estado y el diferencial de la deuda.

En aquellos tiempos previos al estallido de la gran crisis económica que ha desestabilizado las principales economías mundiales y todavía no tiene visos de remitir, el Gobierno de España ―presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE― estaba muy lejos de atender a esta preocupación. De hecho, algunos años después, todavía negaba la existencia de la crisis económica, por motivos políticos y electorales. Mientras tanto, la sociedad española, recibía intensamente en sus bolsillos y en sus carnes el impacto de la recesión y el paro masivo. Ahora bien, acostumbrada a una dependencia material y casi espiritual respecto al Gobierno de turno, tampoco acababa de creerse que la tormenta internacional fuese demasiado severa. Ni que fuese a afectar a nuestro país. Al menos esto repetía el Gobierno socialista todos los días, el cual ponía al mal tiempo buena cara, y con una nota de color adornaba el escenario de depresión general a base de brotes verdes.

He aquí dos síntomas fenomenales de la situación española en el momento presente que el veterano y muy competente economista Pedro Schwartz ha identificado en su último libro La economía explicada a Zapatero y a sus sucesores. En dos tardes― como las claves de nuestra crisis. Por un lado, la ciega y casi patológica inclinación estatista de los españoles en confiar más en la intervención de las autoridades para solucionar los problemas que en su propio esfuerzo e iniciativa. Por otro lado, está la supina (y descarada) ignorancia que han demostrado los miembros de la actual Administración en materia económica, un déficit que no sólo ha afectado a los miembros del Ejecutivo, sino que alcanza incluso al mismo Presidente del Gobierno.
La anécdota de la conversación cogida in fraganti por los micrófonos del Congreso de los Diputados en septiembre de 2003, cuando Sergio Sevilla y el propio Zapatero ocupaban los sillones de la oposición, es muy conocida. Tanto que sirve de pretexto al autor para darles unas lecciones de economía, y aplicar de paso un correctivo a los actuales dirigentes de la nación.

Sevilla: Esto está chupao, a no ser que quieras hacer una tesis doctoral.
Zapatero: Sí, pero es complicado… tú prefieres que lo entienda ¿no?
S.: Se te nota todavía inseguro. Has cometido un par de errores. Has dicho que aumenta la progresividad en lo del sistema fiscal y lo que aumenta es la regresividad... pero son chorradas.
Z.: ¿He dicho progresividad?
S.: Lo que tú necesitas saber para esto… son dos tardes.
Z.: ¿Sabes lo peor de todo esto? Que me gusta.


Pedro Schwartz ha querido ser generoso y le ofrenda al todavía Presidente Zapatero (y a sus sucesores), no dos, sino tres tardes, tres sesiones teóricas y prácticas de macroeconomía. Para empezar, ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Dónde y cuándo se generó la crisis financiera que, además de deprimir, en todos los órdenes, a ciudadanos y naciones, ha echado por tierra viejos mitos? Por ejemplo, que los Estados no quiebran, son un valor seguro y el último bastión de las sociedades frente al riesgo, definido o indefinido, parcial o global, de confianza y solvencia económica.

La segunda tarde la dedica «a criticar viejas teorías falsas y bien falsas, que aún tienen predicamento en la opinión, incluso académica» (pág. 232). Como muestra: las fantasías y pasos en falso de John Law, Thomas Robert Malthus y Karl Marx; las ensoñaciones redistributivas de John Stuart Mill; la utopía ruinosa del Estado del Bienestar patrocinada por Bismark, Rooselvelt y Beveridge; y la voracidad recaudadora y la política económica expansionista preconizadas por John Maynard Keynes. Finalmente, el profesor Schwartz enuncia diez pasos en dirección a la «sabiduría macroeconómica», diez recetas ilustradas con ingeniosas parábolas: Alicia y la Reina despótica; la leyenda del rey Midas; la «moneda del Dr. Frankenstein» (o sea, el euro), etcétera.

La ingeniería social y económica, empleada sobre los pueblos, produce miseria, destrucción del tejido económico, social y hasta espiritual, además de una corrupción generalizada. Tamaña agresión a las sociedades nace, entre otras causas, de una creencia muy nociva, a saber: que hay políticas «económicas alternativas», y están a disposición de políticos y ciudadanos, según sea su ideología. Sucede, no obstante, que con ideología no se hace economía. Las políticas económicas se conciben y establecen entendiendo las leyes y regularidades de una ciencia social, si no perfecta, tampoco contraria a las leyes naturales.

En los últimos años España ha seguido una senda peligrosa que le hace mirar el abismo. ¿Optimismo? ¿Pesimismo? Esta es la reflexión con la que cierra el profesor Schwartz su valiosísimo libro: «Me ilusiono con que la economía y las instituciones de nuestro país se parezcan cada vez más a las de Alemania o Suiza y cada vez menos a las de Argentina.» (pág. 235)


Pedro Schwartz (Madrid, 1935) es economista y Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunidad Autónoma de Madrid. Desde 1970 ha sido Profesor de Economía en tres Universidades españolas. Actualmente es profesor extraordinario de la Universidad San Pablo CEU donde enseña Historia del pensamiento económico, dirige el Centro de Economía Política y Regulación, y coordina las enseñanzas económicas en la Facultad de Ciencias Políticas, es secretario del Think Tank Civismo y miembro de su Fundación Pro Libertate. Es autor de una larga serie de textos académicos y ensayos. De entre los últimos publicados en España cabe destacar: En busca de Montesquieu: la democracia en peligro (2009)



viernes, 26 de agosto de 2011

EN EL MERCADO Y ¡CONTRA EL MERCADO!


En mi retiro veraniego cerca del mar (qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo), la posibilidad ―o sea, la libertad― de sintonizar determinadas emisoras de radio en el dial resulta más complicado de lo habitual. Empieza a amanecer, enciendo el radiodespertador, a ver qué cuentan las noticias

La SER se coge con facilidad y buen sonido (y aun con estruendo), pero no quiero empezar el día con una subida de la presión sanguínea. Opto, qué remedio, por Onda Cero. Carlos Herrera está de vacaciones, y, ay, Carlos Rodríguez Braun, también. En su lugar, varias señoritas (o jóvenes señoras) ejercen de sustitutas. O de becarias. La capacidad de informar y comunicar es ordinariamente penosa. Pero, esta mañana se han superado.

Comentando la tragicomedia de los políticos en España a cuento de la reducción del déficit público (esa cosa tan reaccionaria), escucho que tal vez con esta iniciativa del Gobierno y la oposición «se calmen los especuladores» (¿!). Finalmente, la locutora insiste en la cuestión, y, por si la cosa no estaba clara, remata la faena: a ver si ahora «los mercados nos dejan en paz». Me levanto de la cama y corro a tomarme una pastilla.

Poco después, algo reconstituido, hago el primer repaso a los diarios en Internet. Encuentro una nota de prensa que parece explicar el ardor antisistema de las chicas guerreras de «Herrera en la Onda» (o mejor, Herrera en vacaciones y sin control del medio). He aquí el titular: «Zapatero atisba el fin de su sueñomediático con la fusión de La Sexta y Antena 3».

Es suficiente con esto. No me digan más.  El empresario comunista Jaume Roures y el grupo empresarial que dirige, Mediapro, están detrás del caso. De manera que Onda Cero (Grupo Antena 3) debe ponerse al nivel de La Sexta y el diario Público. Ya veremos cómo se resuelve este asunto. Quiero decir: a ver si los especuladores y los mercados dejan en paz a las chicas de Onda Cero, y, sobre todo, les conservan el empleo. Y Dios la vista...
  
Leyendo completa la nota de prensa en El Confidencial, me encuentro con un subtítulo que intenta explicar la situación de estas empresas de comunicación: «Entre la mala gestión y el yugo del mercado» (?!). Me levanto de la silla y corro a tomarme otra pastilla. 



miércoles, 24 de agosto de 2011

¡GOBIERNO, RÓBAME, S’IL VOUS PLAÎT!




   «Varias de las mayores fortunas y de los principales empresarios de Francia, incluyendo a la multimillonaria heredera de L'Oreal, Liliane Bettencourt, y a los consejeros delegados de multinacionales como Veolia, Danone, Total o Société Générale, han firmado una propuesta en la que solicitan al Gobierno que establezca una "contribución excepcional" que grave a las rentas más elevadas y colaborar así en el "esfuerzo solidario" necesario para respaldar el futuro económico del país galo.

   »”Nosotros, presidentes y directivos de empresas, hombres y mujeres de negocios, financieros, profesionales o ricos, pedimos la instauración de una contribución especial que afectará a los contribuyentes franceses más favorecidos", expone la carta publicada por el semanario galo Le Nouvel Observateur.

    »”Somos conscientes de que nos hemos beneficiado plenamente de un modelo francés y de un entorno europeo con los que estamos comprometidos y que queremos ayudar a preservar", señala la misiva, firmada por 16 de las mayores fortunas y principales empresarios del país galo.

   »Esta contribución no es una solución en sí misma, por lo que tiene que formar parte de un esfuerzo más amplio de reforma, tanto de los gastos como de los ingresos", reconocen los promotores de la propuesta.

    Asimismo, los firmantes de la carta subrayan que "en un momento en el que el déficit de las cuentas públicas y las perspectivas de un agravamiento de la deuda del Estado amenazan el futuro de Francia y de Europa, en un momento en el que el Gobierno nos pide a todos un esfuerzo de solidaridad, nos parece necesario contribuir”».

EUROPA PRESS, 23 de agosto de 2011


¡Lo que hay que ver, leer y escuchar! El complejo de culpa, la autoinmolación, la flagelación, el oportunismo, el abandono de sí mismo, la renuncia de lo que es suyo y le corresponde, alcanza en las gentes de Occidente unos niveles próximos al más tremendo de los delirios.

Pocos días después de los atentados terroristas del 11-S en Estados Unidos ― a punto está de cumplirse los diez años de la vesania―, perpetrados por Al Qaeda, multitudes occidentales, indignadas con Occidente, salían a la calle para celebrar el «castigo al imperialismo americano». En los muros de muchas calles de Europa (esa Europa que acababa de celebrar el derribo del Muro de Berlín) podían leerse frases de este género: «¡Osama, mátanos!». ¡Demonios! ¡Esto sí es violencia!

 Ahora, el republicanismo engagé de ricos acomplejados se manifiesta en la pasarela parisiense. Según leemos en la nota de prensa de Europa Press, algunas grandes fortunas solicitan al Gobierno galo que les suba los impuestos, porque quieren contribuir más con la causa del gasto público. ¡Extraña manera de contribuir, apelando a la coacción! ¿No es suficiente con crear empleos y riqueza mediante la actividad empresarial? ¡Curiosa forma de hacerse publicidad! ¿Se apuntan a la moda posmoderna de Benetton y sus pasados mensajes demagógicos?

Con todo, la pregunta principal es la siguiente: si desean contribuir y regalar dinero a la Nación, a la sociedad, ¿por qué se lo dan al Estado? ¿Por qué no hacen donaciones voluntarias? ¿Por qué no promueven el mecenazgo particular? ¿Por qué no hacen ayuno y ayudan económicamente a la sección francesa de Caritas? ¿Por qué no recurren a la libre iniciativa, en lugar de exigir que se obligue a todos a comulgar con su fe republicana socializante y su desprendimiento forcé? ¿Por qué no consultan a otro asesor fiscal más honesto a la hora de tomar decisiones? ¿Creen que todos los ricos son de su condición...?

Hay muchos individuos (la mayoría) que han hecho fortuna con buenas artes, a base de esfuerzo, asumiendo riesgos, invirtiendo sus bienes, hipotecando sus propiedades, sin halagar al poderoso ni al político, sin trampas, sin fraudes ni mentiras, respetando la libre competencia. Y sin engatusar al público.

¿Por qué pagar justos afortunados y pobres contribuyentes por predicadores republicanos a lo Mitterrand o a lo Robespierre?