lunes, 22 de febrero de 2021

PROPAGANDA GRATUITA

I

En el ámbito de la publicidad y los estudios sobre comunicación, suele entenderse por “publicidad gratuita” el lanzamiento de campañas o simples anuncios de carácter publicitario que consiguen llamar la atención del público, por cualquier medio, y sin coste económico alguno por parte de la empresa, institución o persona objeto de la difusión y el reclamo, de los cuales teóricamente se beneficia. Lo cual significa en la práctica, con los “medios pagados”, traducción, justamente, de la expresión earned media que vierte al idioma inglés la fórmula en español “publicidad gratis”.

En el presente continuo en el que vivimos peligrosamente, comunicación y manipulación se solapan entre sí, lo mismo que publicidad y propaganda gratuita vienen a ser lo mismo. “Gratuita” significa, entre otras cosas, que propagar bulos al vulgo sale gratis, a la par que resulta una tarea innecesaria. Los aparatos de Propaganda se ahorran las campañas “orquestadas” y el flujo noticiero en la medida en que es el propio consumidor y usuario (mensajero del miedo, correveidile, internauta autómata) quien confecciona, de manera consciente o no, la cadena del lenguaje y de la acción. Ya en la segunda mitad del siglo pasado, disertaba Jürgen Habermas sobre la “acción comunicativa” (1981), y bastante antes, José Ortega y Gasset afirmó: “El decir es una especie del hacer” (Origen y epílogo de la filosofía, 1929).

Observando desde la barrera, los Obama forman un coro de carcajadas con la desenvuelta Vice de ida y vuelta, aguardando su próximo ascenso a la Casa Blanca, así denominada todavía la sede de la Presidencia

Reparemos en algunos modos de producirse tal prodigio.

Desde que fue coronado el Virus por antonomasia y por demasía, los Gobiernos han impuesto por doquier paquetes de restricciones, alentados en buena medida por la opinión pública, que exige que hagan algo, lo que sea, una vez anunciado que un bicho andaba suelto con intención de comerse el mundo. Ahora, al invitado a entrar no hay manera de hacerle salir. 

Las Autoridades economizan en control y seguimiento del uso obligatorio de mascarillas y la orden de “distanciamiento social”, pues la participación ciudadana (previamente aleccionada en dos tardes de televisión y practicando la Nueva Ciudadanía) y la cooperación empresarial (Nueva Gerencia) son las que vigilan y coaccionan a viandantes en la vía pública y a clientes en los establecimientos a fin de cumplir las normas. 

Los portavoces de la Política Sanitaria pueden afirmar —en esta ocasión, ajustándose a la verdad— que es la población la que reclama insistentemente el plan, universal y forzoso, de vacunación, sin que sea preciso convencerla con campañas interminables de concienciación sobre el experimento: los mismos paisanos animan a familiares, amigos y vecinos a probar en la suerte de banderillas, recordando al reticente a lo que se expone si desoye la voz popular.

II


La lista podría alargarse hasta la extenuación. Referiré sólo una muestra más de “publicidad/propaganda gratuita”, relacionada con la nueva administración instalada en el poder en EE.UU. por correo exprés. 

Considero muy fundada la interpretación según la cual el Partido Demócrata, hoy en la cumbre del Poder en Washington, postuló al puesto de Presidente a Joe Biden y al cargo de Vicepresidente a Kamala Harris con un Plan B en la manga. Biden es un anciano con todos los indicios de padecer demencia senil y Harris, una representación contemporánea del Black Panther Party (Panteras Negras), al tiempo que la voz de sus amos, los Obama, quienes de hecho mandan en América desde antes y después de acceder Barack Hussein a la Presidencia en 2009.

Todo indica, pues, que Biden es un “hombre de paja” y Harris, una “tapada”, es decir, la Presidente in pectore, como así fue presentada, sin incurrir en lapsus linguae, en diversos actos públicos durante la pasada campaña electoral. En la primera fase del mandato, Biden hace como que ejerce de Presidente, mientras Harris trabaja en la sombra con discreción, y cuando aparecen juntos en actos públicos, se sitúa ostensiblemente en un segundo plano; la mascarilla encubre en estas puestas en escena la más que probable risa de la chispeante miss Harris, muy inclinada al carcajeo y la guasa, reveladores de que está tan lanzada que no se puede aguantar. Los estrategas demócratas aguardan el momento oportuno para propiciar el relevo, constitucionalmente contemplado, en caso de clara incapacidad del Presidente, varón y blanco, blanquísimo, casi cerúleo, y situar en la Casa Blanca a la ¡primera Presidente negra en la historia de América!

Pues bien, ese "momento oportuno" puede concedérselo gratis la campaña desatada en los medios de comunicación y aupada por los periodistas alternativos y Espontáneos Anónimos en las redes sociales, ¡nominalmente opuestos a la administración Demócrata! Muestran sin compasión múltiples intervenciones y comparecencias del actual Presidente, así como documentación de archivo, que evidencian lo evidente: no es un más que un septuagenario enfermo y patético haciendo el papel de Presidente, a menudo sin recordar ni poder leer en el teleprompter el guión que le han preparado. Esta iniciativa de desgaste y descrédito del personaje, amén de cruel y redundante, resulta inútil (no es un medio para devolver a Trump la presidencia burlada y birlada) y aun contraproducente, pues ofrece la excusa perfecta para que el Partido Demócrata presente el reemplazo atendiendo al clamor popular, y no producto de un plan previo ni de estratagema alguna. 

Observando desde la barrera, los Obama forman un coro de carcajadas con la desenvuelta Vice de ida y vuelta, aguardando su próximo ascenso a la Casa Blanca, así denominada todavía la sede de la Presidencia.

Sí, admira la facilidad con la que a algunos la propaganda les sale gratis, mientras envían la cuenta al mensajero torero.



jueves, 31 de diciembre de 2020

DAÑO 2020

 

2020 vino después de 2019. No sé lo que vendrá después.

El “2020” al que me refiero no tiene 365 días, y no porque sea año bisiesto, sino por ser un año siniestro, un cuento todavía sin contar, un año dañado.

2020, más que año es daño. Más que fecha, es ficha de la historia, y como bien saben los jugadores de manos y barajas: carta sobre la mesa, pesa. No es posible rectificar ni dar vuelta atrás. He aquí la presión del presente y el peso del pasado. Lo hecho, hecho está… para durar.

El daño que nos duele en 2020 proviene de lesiones y erosiones, carcomas y llagas, abscesos y excesos, producidos desde mucho tiempo atrás. De modo semejante a esas enfermedades que se manifiestan hoy, pero tienen su origen en el ayer.

Igual que la afección va incubándose a lo largo de los años hasta que rompiendo la cáscara sale el bicho. 2020, la serpiente ha salido, finalmente, del huevo y repta. El efecto 2020.

La humanidad ha convivido en todo momento con gérmenes y gentes, ponzoñas y especies de todas clases. Sobrevivirá a ellas o perecerá. O se inmuniza o se despreocupa de los síntomas, haciendo como si no existieran ni le inquieten. La humanidad ha sobrevivido a virus varios, pero el virus dominante, el Virus por antonomasia en 2020, no es un virus cualquiera ni un virus más. Es el virus madre… de todas las batallas, virus transmutado en fenómeno viral, un misil –si me es permitido el símil– transfigurado en manifestación patógena de masas desesperadas por controlarlo, siendo, desde el primer momento, por el superlativo Virus controladas. 2020: el año del Gran Engaño.

Al querer matar al arácnido, el incauto cayó en la tela de araña. Al querer atrapar la piraña, el pescador pescado cayó prendido en la Red.

2020, el año del daño, ha sido año de rebaño, encerrado el ganado en el cercado. Las reses han sido marcadas en el hocico, para que no hablen de más. Aunque sí pueden masticar y deglutir alimentos. Y así, masca que te masca, ven la vida pasar en un suspiro, que es el morir.

En esta granja sin rebelión, los residentes se sienten protegidos y vigilados, y, en el colmo de la perversión lingüística y moral, se llaman a sí mismos “resilientes”. Una legión de veterinarios, a la sazón adiestrados para la ocasión, cuida de su salud: les toma la temperatura e inspecciona la dentadura. Cuando toca, vacuna, marcan a la res extensa. No se queja. Porque, después de todo, está agradecido por la deferencia, que es dependencia.

2020: ¿quieres saber el futuro? Tú no tienes futuro. Sólo repetición. Porque a partir de ahora todos los años serán el mismo.


*

Extracto del artículo 2020 publicado en el número de otoño de 2020 en la revista 

El Catoblepas

viernes, 25 de diciembre de 2020

UNA NAVIDAD CON GROUCHO Y CHICO MARX

 

«(Aporrean la puerta)

GROUCHO: Esto es un atropello, Ravelli: dejarnos fuera de nuestra propia oficina el día de Navidad. Yo, un ciudadano americano, y usted. Que ni siquiera es americano. ¡Bonito día de Navidad! Tras despertarme esta mañana lo primero que he hecho es mirar en el zapato que puse bajo el árbol y qué me encuentro. Su pie

CHICO: ¿Y qué pasa? Usted me dio ese zapato

GROUCHO: ¿Que yo le di ese zapato?

CHICO: Claro, ayer por la noche; le pregunté qué iba a regalarme para Navidad y usted me dijo que un zapatazo

[…]

GROUCHO: Bueno, Ravelli, hemos empezado bien el día. Esta mañana he debido levantarme por el lado izquierdo de la mesa. Definitivamente, Santa Claus se ha olvidado de nosotros

CHICO: Tal vez Santa Claus no ha querido bajar por nuestra chimenea porque le daba miedo que le disparasen

GROUCHO: ¿Qué le disparasen en la chimenea?

CHICO: Claro. Seguro que ha oído usted hablar del tiro de la chimenea

[…]

CHICO: Oiga, yo me sé dos villancicos

GHOUCHO: Si se sabe dos, cante uno

CHICO (con voz de tenor): «Nevadá, Nevadá, blanca Nevadá…»

HORACE (un niño de siete años]: ¡Buaaa! […]

GROUCHO: Está usted en muy mala forma. Escuche, Ravelli. Horace está llorando y suena mejor que usted

CHICO: Sabe, jefe, es que yo canto de oído

GROUCHO: ¿Que canta de oído? Y por qué no lo intenta alguna vez con la boca. Notará la mejoría.»



Fragmentos del serial radiofónico Flywheel, Shyster y Flywheel, episodio nº 5, emitido el 26 de diciembre de 1932 (Five Star Theatre) en Groucho & Chico Abogados (Tusquets, 1989)